PLAUTE.
Titius Maccius (254-184 a.C.) Comoediae. Plautinae viginti comoediae emendatissimae, cum52333B, interpretatione52333BPetri Vallae Placentini ac & Bernardi Saraceni Veneti. Impreso en Venecia, por Simomem papiensem dicho Bevilaqua52333B Venecia, Simon Bevilaqua, 17 de septiembre de 1499.
2 partes encuadernadas en 1 volumen en folio de : I/ (92) ff. ; II/ (6) ff., (250), completo ; firma A-F es decir, 348 hojas. Hain menciona solo 346 ff. por error. Caracteres griegos y romanos, marca de la impresión grabada en madera, iniciales realzadas con tinta en los primeros cuadernos. Una rueda grabada de encuadre se ha añadido posteriormente en el título. Medio becerro estampado en frío sobre tablas de madera, lomo con nervaduras, bordes jaspeados. Encuadernación de la época.
310 x 223 mm.
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Primera edición incunable de las Comedias de Plauto, « El admirable Plauto » según Varrón, con los famosos comentarios de Valla, « quien, junto con Poggio, contribuyó más a la renovación de las letras antiguas. » Goff. P-784 ; HC 13082 ; Polain B 3198 ; BMC V 523 ; Brunet, IV, 706.
Lorenzo Valla, « el mayor humanista de la primera mitad del siglo XV » nació en Roma hacia 1407. (Guilio Vallese). « Profundamente convencido de la superioridad de la cultura antigua entonces renaciente, en la que veía un fermento incomparable de regeneración, Valla, para defenderla, no dudó en arriesgarse a una condena ante el tribunal de la inquisición. Como otros humanistas de su tiempo, se reclamaba de la antigua moral racionalista transmitida en los libros de la Sabiduría, cuyo significado el Medioevo había empobrecido o perdido. »
Esta edición es muy buscada por los comentarios de Valla que aparecen aquí por primera vez y varios ejemplares figuran en las bibliotecas americanas de los cuales 2 en Harvard y 2 en la Librería del Congreso, pero raramente en su encuadernación de la época no restaurada.
Nos han llegado veintiuna comedias de Plauto. Adaptó esencialmente a la latinidad las obras de la comedia nueva griega; « pero si incluso no supiéramos, por fuentes antiguas, las libertades que Plauto tomaba al adaptar sus comedias al gusto romano, nos bastaría leer sus piezas para hacernos una idea de su talento y su cultura. Pero la verdadera obra maestra de Plauto es su lenguaje, y ahí es inimitable. Supo explotar todos los recursos del latín, su lengua es rica, viva y popular a la vez que tiene un carácter original, le permite expresar sin la menor traza de trivialidad las ideas vulgares de gente vulgar. Un gramático escribió : si las Musas hubieran querido hablar latín habrían utilizado la lengua de Plauto. Su originalidad, teniendo en cuenta sus modelos, y su sentido del arte no son menores en sus versos y sus cantos líricos que alternan con las partes dialogadas. Plauto nos ha dejado la imagen eterna de un mundo corrompido o convertido en el juguete del azar o de la locura, mundo donde solo el cinismo desprovisto de cualquier prejuicio de los astutos y de los intrigantes, de los esclavos sobre todo, logra abrirse paso. Las situaciones, las intrigas y los caracteres de la obra de Plauto gozaron del favor de todas las épocas y se encuentran en un número infinito de versiones, siempre divertidas, en Boccaccio como en ‘Ariosto’ y ‘Aretino’, en Shakespeare como en Molière », Fausto Codino.
« Plauto ignoraba la decencia y la mediocridad ». La Fontaine.
Ejemplar magnífico con márgenes enormes, con numerosos comentarios humanistas caligrafiados en el margen en el Renacimiento, conservado en su pura encuadernación en media piel de cerdo estampada en frío de la época sobre tablas de madera, procedente de la biblioteca de Alexandre Boswell, París, 1729 ; condición excepcional.
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