París, Claude Micard, 1583.
En octavo de (16) hojas, 603 págs., (2) págs. Última guarda blanca cubierta de anotaciones manuscritas. Encuadernado en plena vitela flexible con solapa, lomo liso con el título manuscrito. Encuadernación de la época.
169 x 112 mm.
Segunda edición parisina, completamente revisada por el autor, de « este tratado que se considera una de las mejores obras del célebre autor protestante » (Morgand et Fatout, n°11426). Brunet, III, 1911.
La original había aparecido en Amberes con Plantin en 1581.
Philippe de Mornay, señor de Plessis-Marly (1549-1623), fue uno de los representantes más ilustres de la reforma en Francia. Los testimonios de los historiadores son unánimes sobre la cuenta de este gran hombre de Estado que también fue un hombre religioso y un carácter como pocos. Los católicos incluso han honrado al « Papa de los hugonotes ». Hombre de acción tanto como de una gran erudición, fue un cercano consejero de Enrique IV, para quien realizó numerosas e importantes misiones diplomáticas en Francia y en el extranjero. Aunque el rey se distanció progresivamente de él después de su abjuración, Mornay contribuyó activamente en la preparación del Edicto de Nantes (1593).
Su tratado De la verdad de la religión cristiana describe los principales fundamentos de la fe cristiana en conformidad con los preceptos protestantes.
« En este tratado, que se considera una de sus mejores obras, Mornay, presuponiendo la existencia de Dios y la religión natural, deduce, a través de una serie de razonamientos muy sólidos, las doctrinas de la creación del mundo, de la Providencia y de la inmortalidad del alma ; pero no siempre tiene tanto éxito. Cuando intenta, por ejemplo, apoyar el dogma de la Trinidad con pruebas sacadas de la razón y sobre el testimonio de los paganos, o probar la caída del hombre por la religión natural, se reconoce fácilmente que ha emprendido una tarea imposible. Su plan, además, es sencillo y metódico, y la erudición que despliega es amplísima ». (E. Haag, La Francia protestante o vida de los protestantes franceses…, p. 538)
Ejemplar precioso de gran pureza, conservado en su encuadernación en vitela flexible de la época con recubrimiento.