/ * Definiciones de estilo */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:»Tabla Normal»; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-parent:»»; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; text-align:justify; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:»Times New Roman»,»serif»; mso-fareast-language:EN-US;} París, Guillyn, 1755.
4 volúmenes en-12 de: I/ xii pp., xxii pp., (1) h., 404 pp. ; II/ (1) h., xxii pp., 460 pp. ; III/ (1) h., xxii pp., 298 pp. mal numeradas 300 ; IV/ (1) h., 367 pp.
Plena piel jaspeada, filete en frío enmarcando las tapas, lomos con nervios adornados, piezas de título y numeración de lomo en marroquín rojo y verde, filete dorado en los bordes, cortes rojos. Encuadernación de la época.
161 x 93 mm.
Edición original rarísima, la más valiosa y la más buscada de las Obras de « Menon », estimada por Vicaire cinco veces el precio de la edición original muy rara de 1746 de su célebre « Cuisinière bourgeoise ».
Cagle, A Matter of Taste, Nueva York, 1990, n° 344.
« This is the most celebrated of Menon’s works and one of the most important among the culinary works of the 18th century, consequently has become rare and difficult to obtain in complete form.» (Katerine Golden Bitting, Gastronomy bibliography).
« Les Soupers de la cour sont rares ; on ne les rencontre qu’assez difficilement. Ces quatre volumes sont très estimés et atteignent un prix assez élevé dans les ventes. C’est ainsi qu’à la vente de Béhague, en 1880, un exemplaire de cette édition, en mar. bl. du XIXe siglo (Belz-Niédrée) se adjudicó en 107 fr. » (Vicaire 591)
« En esta obra, Menon confiesa tomar prestado de sus predecesores, así asegura su gloria. Hace de la oficina una parte inseparable de la cocina para componer entrantes. Pero renuncia a grabar planes de mesa que no son de utilidad para los buenos artistas. No obstante, sus menús estacionales, para mesas de quince a treinta y cinco cubiertos, mencionan la decoración del banquete: parterres, céspedes, árboles, flores, arbustos de frutas. Más de dos mil recetas abarcan carnes, pescados, pastelería, ostras, omelettes y la oficina (conservas, confituras, pastillajes y arenas decorativas). El servicio se indica al margen. La dietética está ausente. El título de las recetas está a la altura de la pretensión del libro: palacio de buey al Pontífice, pecho de buey al monarca, filete de buey al Almirante, matelote al General… La papa hace una discreta aparición. » (Libros en boca. Cinco siglos de arte culinario francés. B.n.F.)
« A la lecture des ouvrages qu’il a signés, on peut affirmer que Menon fut un grand gastronome, témoin actif participant aux transformations que subit la cuisine de ce XVIIIe siècle. Soucieux d’en consigner les évolutions, il en détaille les principes en précisant les recettes comme personne avant lui ne l’avait fait. Les techniques proposées pour reproduire ses recettes confortent l’idée qu’il fut lui même excellent cuisinier, représentatif d’une cuisine qui le passionnait, cette cuisine nouvelle sera le prélude des fastes culinaires du XIXe siglo… »
Sería tentador comparar a Menon con Vatel, otro poco conocido de la cocina, de quien la historia ha considerado bueno retener solo el perfil novelesco de un personaje con múltiples facetas. Una historia qué tan novelada sobre numerosos escritos, todos más talentosos unos que otros, aquellos de Madame de Sévigné desde hace tiempo considerados como verdad…
Para Menon, solo sus libros publicados entre 1739 y 1768 permiten algunas hipótesis y sugieren un autor con inmensos conocimientos culinarios, pero también atento a la buena gestión del hotel, preocupado por dominar perfectamente los gastos y organizar de la mejor manera intendencias y recepciones. Podría comparársele a un mayordomo, trabajando en algunos castillos, protegiendo su pesada carga al revelarla perfectamente a través de su escritura. Aunque fue ante todo enigmático, se adivina en él un gourmet delicado, un cocinero excepcional, un maître d’hôtel atento. A lo largo de su obra libraría, su prosa refleja un dominio perfecto del idioma francés y la precisión de sus escritos explica sin duda las numerosas reediciones que han conocido sus obras…
En realidad, esta nueva cocina de Menon requiere un trabajo extraordinario y un conocimiento perfecto de las bases culinarias vigentes en esa época para lograr platos en los que se encuentra una mezcla de sabores, que, si bien son naturales al principio, se vuelven en complejidad extrema. Las guarniciones cobran gran importancia y están compuestas de productos refinados; foie gras, trufas, cangrejos, mollejas de ternera, pero también morillas, crestas y riñones de gallo…
Una multitud de nuevos platos aparecen y los froids de ave se codean con los pasteles de foie gras de Alsacia, o productos de colonias lejanas, por ejemplo; frutas exóticas y azúcar de caña que confirmarán su presencia con la evolución de los transportes. La papa esperará para convertirse en el alimento popular que ocupa aún hoy. Lugar también para las verduras. Menon se interesa particularmente en los fondos de alcachofas, los guisantes, judías verdes, habas jóvenes, brócolis.
La obra de Menon es muy representativa de esta nueva cocina. La preocupación por mejorar los fondos y salsas se expresa constantemente en sus obras. A imagen de los maestros de su época, habla un lenguaje casi alquímico, de una precisión indiscutible, y así define su trabajo como escritor en la introducción de su obra: « la ciencia del maestro de hotel cocinero » : « He intentado ser conciso sin ser oscuro, para que aquellos que deseen utilizar esta obra para instruirse en el arte culinario de la cocina moderna, no se vean repelidos por la longitud del discurso, ni confusos al captar mi idea. El estilo simple siendo el único que convenía emplear. » (Marc Thivet).
Ejemplar precioso y bello en atractiva encuadernación de la época, enriquecido con la firma autógrafa de Menon puesta en el margen inferior del anverso de la primera hoja de advertencia del primer tomo.
Los bellos ejemplares en encuadernaciones de la época de estos célebres tratados culinarios, muchas veces consultados y manejados, son infinitamente raros. Vicaire, como se mencionó anteriormente, estima esta original 5 veces el precio de la de « la Cuisinière bourgeoise » de 1746 cuyos bellos ejemplares, muy raros, alcanzan los 10 000 €.