Lyon, Guillaume Rouille, 1551.
En-12 de 384 pp., (4) ff., el último duplicado, numerosas iniciales adornadas, dos ínfimos agujeros en el título, pequeña mancha en el margen inferior de las pp. 17 a 20. Ejemplar reglado.
Marroquín rojo, triple filete dorado alrededor de las cubiertas, lomo con nervios ricamente adornado con la encuadernación especial del delfín coronado en el pie, cortes decorados, ruleta interior dorada, cortes dorados sobre jaspeado. Encuadernación del siglo XVIIe.
158 x 101 mm.
Una de las obras famosas de Boccaccio, el ‘De claris mulieribus’, compuesto en latín alrededor de 1360, es un libro tanto erudito como entretenido destinado a un público amplio. Siguiendo el modelo de los Hombres ilustres de Petrarca, Boccaccio narra las vidas de 104 mujeres célebres, reinas o cortesanas, virtuosas o libertinas, desde Eva hasta la papisa Juana.
Edición original de esta traducción debida a Denis Sauvage. Se trata de la primera traducción francesa basada en la versión italiana, realizada por Denis Sauvage; reemplazaba a la que L.A. Ridolfi había dado del original latino.
Redactado en 1361-1362, el De mulieribus claris (Las Mujeres ilustres) de Boccaccio constituye la primera colección, en la historia occidental, de biografías femeninas.
Inspirado, según el mismo Boccaccio, por la lectura del De viris illustribus (Los Hombres Ilustres) de su amigo Petrarca, esta obra ofrece una compilación razonada de las « historias », paganas y cristianas, de mujeres notables, donde Boccaccio destaca la excelencia, en lo bueno o lo malo, aunque tenga que extraer de este « mal » la lección moral apropiada. En ella encontramos grandes siluetas trazadas por Tito Livio, Plinio el Viejo o Suetonio pero también venidas de san Jerónimo o de la Biblia (el libro comienza con una « biografía » de Eva). Los comentarios despectivos tradicionales, heredados de las dos antigüedades, sobre la debilidad de carácter de las mujeres, no están ciertamente ausentes, pero ya se percibe, en el elogio de figuras como las de Nicostrata o Epicharis, una cierta evolución de las mentalidades, provocada por los primeros indicios de la reflexión humanista sobre las virtudes femeninas.
Este libro, rápidamente traducido al francés (Laurent de Premierfait) o al alemán (Heinrich Steinhöwel) marcó fuertemente su época puesto que bebieron de él tanto Chaucer para The Canterbury Tales como Christine de Pisan, en 1405, para su Livre de la cité des dames.
En esta obra de nueva inspiración, Boccaccio ofrece al lector moderno una visión amplia y a menudo picante, de las actitudes medievales hacia las mujeres, en un momento en que las élites renacentistas van a cambiar su mirada sobre las potencialidades femeninas. (Jean-Yves Boriaud, Las Mujeres ilustres / De Mulieribus claris).
« La obra, escrita entre 1360 y 1362, ampliada y refundida en años posteriores, contiene la biografía de 104 damas de renombre de todos los tiempos, desde Eva hasta la reina Juana de Nápoles; está dedicada a la muy bella Andrée Acciaiuoli, hermana del gran senescal Nicolás Acciaiuoli, esposa en segundas nupcias de un conde de Altavilla.
El ejemplo de Petrarca y su tratado de Hombres ilustres influyó notablemente en Boccaccio, tal como él mismo reconoció. La vena narrativa se amplía con cierta libertad, como en las páginas dedicadas a la vida de la papisa Juana, a las voluptuosas descripciones sobre los amores de Thisbe, a la historia de la ingenua Paulina, romana amada por el dios Anubis, que recuerda bastante al cuento de Lisete y el ángel Gabriel del Decamerón. (…) En su conjunto, el volumen es un compromiso entre la erudición histórica y el relato, un libro erudito agradable, destinado no solo a los hombres sino también a las mujeres, – las cuales, declara Boccaccio, para disculparse, acostumbradas a escuchar historias tienen una necesidad mayor y se divierten con una exposición copiosa. » T. F. G. Rouville.
Bonita impresión en cursiva de Philibert Rollet con bonitas iniciales y algunos adornos. El título está ubicado en un notable marco de madera reproducido por Baudrier.
Ejemplar ajustado, de una elegancia excepcional, revestido con una fina encuadernación del siglo XVII cuyo lomo lleva en la parte inferior la puntilla del delfín coronado.
Etiqueta de la librería Pierre Berès en el primer contraplano (figuró bajo el n°32 de su catálogo Libros Franceses de los siglos quince y dieciséis de 1951, al precio de 45 000 fr.).