2a. Tabla y capítulos del primer libro || santo Agustín de la ciudad de Dios. 13a. Estos libros de santo Agustín de || la ciudad de Dios que están divididos en xxii libros || Los cuales son escritos sobre el rito de los dioses de || los paganos… comienza el prólogo tomado || del segundo libro de las retractaciones de Au||gustín:… 333b. COLOFÓN: DEO GRATIAS. [P]Armi con la ayuda de Dios he || rendido la deuda de esta gran obra. Aquellos que || parece demasiado: o || aquellos que parece poco, me perdonen. Pero a || aquellos a quienes les basta, no a mí: pero a Dios congratulándose conmigo, den gracias. Glo||ria y honor al padre y al hijo y || al espíritu santo omnipotente Dios en || los siglos de los siglos. Amén.
Folio cancillería, 322 hojas (de 324, sin las primeras y últimas hojas en blanco), a12 a-k L m-z10 A-G10 H12, columna doble, 47 líneas, tipo romano, espacios iniciales (el primero suministrado en rojo, otros pocos suministrados más tarde en tinta marrón), número de libro suministrado en manuscrito en la cabecera de cada recto (desvanecido), becerro de carátula del siglo XVIII, lomo dorado en compartimentos con piezas de letras en marroquí rojo, bordes rojos. Encuadernación del siglo XVIII.
286 x 198 mm.
Edición original en italiano de «La Ciudad de Dios» de San Agustín, rarísima.
«No se conocen ejemplares» (Brunet, I, 560-561).
HC *2071; GW 2892; BMC VII, 1136; BSB-Ink A-865; CIBN A-691; Bod-inc A-534; Goff A-1248.
Primera edición de la única traducción medieval al italiano de la Ciudad de Dios de Agustín, tradicionalmente atribuida al dominico florentino del siglo XIV Jacopo Passavanti, y que apareció poco después de la edición príncipe del latín impresa por Sweynheym y Pannartz.
Ciudad de Dios es la apología del cristianismo, escrita por San Agustín (354-430) hacia el final de su vida. Es a la vez una filosofía de la sociedad humana en su devenir histórico, una metafísica de la sociedad y una interpretación de la vida individual y social, a la luz de los principios fundamentales del cristianismo. El libro está escrito en respuesta a la acusación formulada en 410 por los paganos, que afirman que el saqueo de Roma, infligido por los godos de Alarico, se debe al abandono del culto a los dioses tradicionales, abandono impuesto por el cristianismo. Agustín responde rechazando la acusación; pero primero, para advertir y tranquilizar a los propios cristianos, que no habían dejado de conmoverse y sufrir por esta carnicería, explica cuál es la verdadera naturaleza del bien y del mal, y demuestra cómo este último no puede venir de una violencia externa, ya que su origen está en la voluntad que se somete a los bienes temporales. Las devastaciones y las masacres perpetradas por los godos no han afectado a lo que tiene verdadero valor; han sido, como mucho, una prueba saludable y una advertencia elocuente para los cristianos demasiado apegados a los bienes terrenales (libro I).
En su desarrollo, Agustín destacó la tradición apologética de Tertuliano a Orígenes, reviviéndola con su amplia experiencia como pensador y obispo, ampliando las perspectivas, convirtiéndola en una interpretación de la historia de la humanidad. Por eso esta historia ha ejercido una profunda influencia sobre todas las épocas y sobre todos los individuos curiosos e inquietos por su propio destino. Por eso, también, en las polémicas de la Edad Media entre el papado y el imperio, se quiso buscar en esta obra (identificando erróneamente la ciudad de Dios con la Iglesia empírica y la ciudad del mundo con el Estado concreto); por eso, de Bossuet a Balbo, todos los que se han vuelto a plantear el problema de la historia se han dirigido a San Agustín; por eso, a pesar del desarrollo de las ciencias teóricas, La Ciudad de Dios sigue siendo un libro vivo, que no deja de encontrar lectores. Fue el primer libro impreso en Italia (1467, en Subiaco) y sabemos cuánto después el humanismo sintió su profundo encanto, como también lo sintieron los Reformadores, Pascal, Kierkegaard.
Muchos catálogos de incunables siguen expresando incertidumbre sobre si esta edición se imprimió en Venecia o en Florencia, y sobre su fecha. Pero la investigación de Tommaso Accurti y Roberto Ridolfi ha establecido claramente que esta edición fue impresa por Antonio Miscomini en Venecia, durante los años de su actividad allí, 1476-78. Para 1480, Miscomini se había trasladado a Nonantola, de donde emigró a Florencia. Durante los años de su primera tienda en Venecia no utilizó su apellido en sus colofones, refiriéndose a sí mismo como Antonius Bartholomaei y Antonio da Bologna.
«En el cuadernillo q el texto está casi libre de contracciones y las páginas de la apertura interior son cortas, con un espacio en blanco de casi una columna entre dos capítulos.
Este libro fue asignado a la imprenta florentina de Miscomini por Procter (n° 6145) pero aquí se considera que fue impreso por él en Venecia porque (1) de las numerosas marcas de agua, varias (escamas en círculo, gran cabeza de buey con asta terminando en cruz y roseta, etc.) son característicamente venecianas pero ninguna característicamente florentina; (2) la pesada a con cabeza rizada a la izquierda que ocasionalmente se encuentra ocurre en otros lugares solo en la Virgilio veneciano de ‘1486’, IB. 20447, vol. v, p. 240. Las consideraciones que una de las copias de la Bodleiana pertenecía a los Jesuitas de Venecia y que, según el Catálogo IX de R. Lier & Co. (1926), n° 8, al menos dos copias con encuadernaciones originales venecianas son conocidas apuntan en la misma dirección. Por otro lado, la frecuente combinación del artículo con su sustantivo en una palabra es bastante característica florentina. Dondequiera que fuera impreso, el libro no puede ser posterior a 1483, como lo demuestra la inscripción en la copia de la Bodleiana: Questo libro e dipoueri Iesuati da uenegia. 1483.
La única edición temprana bien autenticada.» (BMC, VII, 1136).
Muy bello ejemplar.
Altura 286 mm contra 241 para el ejemplar Theodore Low Devinne.